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Por Eduardo Trejo
"Recuerdos"
argonmexico.com.--A dos años del tormentoso 2 de julio de 2006, la costosísima estrategia mediática de Calderón, no ha mermado suficientemente la opinión de algunos que consideraron en su momento que se había perpetrado un fraude en las elecciones.
Según la consulta Mitofsky publicada esta semana, a dos años de la elección todavía el 14.2 por ciento de panistas, 40.7 por ciento de priístas y el 91.5 por ciento de perredistas, consideran que sí hubo fraude. Según Mitofsky, los perredistas y de alguna manera los ciudadanos independientes son quienes tienen más percepción de fraude y ven muy vigente el problema político.
En ese sentido, toma relevancia el trabajo de José Antonio Crespo, a quien hoy por hoy se le puede adjudicar el mayor crédito sobre los resultados de las elecciones presidenciales de 2006.
Con el método aplicado al revisar las actas de escrutinio y cómputo de 150 de los 300 distritos, el Dr. Crespo detectó inconsistencias aritméticas en 63 por ciento de los casos, dando una proyección o extrapolación de inconsistencias ni más ni menos que de 633 mil votos, casi tres veces la diferencia oficial del supuesto triunfo de Calderón sobre López Obrador.
El IFE sólo abrió y recontó 1.7 por ciento de los paquetes y el Tribunal Electoral poco menos del 12 por ciento, con dolo o no, sus decisiones perjudicaron la confiabilidad de esas instituciones y, lo más grave, contribuyeron a la polarización que vive el país. Lo señalamos en esta columna, la mejor manera de otorgar certeza al resultado, era recontar los votos o declarar nula la elección.
La polarización -consecuencia de esas acciones- está en todos lados, por ejemplo, unos mexicanos opinan que las muertas de Juárez, o los 64 muertos y más de 250 heridos graves de las explosiones de Celaya en 1999, o la familia acribillada por el ejército en Sinaloa el año pasado, o los periodistas desaparecidos y asesinados en estos gobiernos panistas, o lo de Atenco, son hechos más graves que la decisión de un estúpido de cerrar la puerta del "New´s Divine", provocando la muerte de nueve jóvenes y tres adultos.
En una democracia, quien rompe los platos los paga, quien comete el error con o sin dolo, lo paga y punto, sin ver qué es más grave o no. Sólo así estaremos superándonos, sólo así estaremos avanzando. No se trata de que gane el que más le atice en los medios al contrincante, se trata de erradicar la impunidad.
Debemos generar una cultura anticorrupción, la cultura del acierto, de la eficiencia y eficacia, del respeto a todo y a todos -por supuesto incluída la madre naturaleza-. Recuperar los avances democráticos alcanzados al 2 de julio del 2000 y consolidarnos como un México democrático debe ser la meta a corto plazo.
Por lo pronto, hechos como el rechazo a la privatización de Pemex de una clara mayoría de mexicanos, está acotando la división del México político que se partió en legítimos y espurios, cuando se le abrió la puerta al odio y al desprecio del que opina diferente, resultado -desde luego- de la falta de certeza de lo ocurrido en el 2006.
Buena semana.
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