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nov
18
2008
Senado
Panorama Laboral PDF Imprimir E-Mail
lunes, 11 de agosto de 2008

elba-esther.jpgJuan Guzmán G.

Venta de Plazas, no Sólo en el SNTE

argonmexico.com.--Hace pocos días se dio a conocer un acuerdo entre la Secretaría de Educación Pública (SEP), y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), propiedad de la profesora de primaria Elba Esther Gordillo Morales, para tratar de evitar la venta de plazas en la dependencia. Nunca se supo el precio de las mismas ni quiénes o quién ganaba con ese infame negocio.

Casi siempre los beneficiarios de dicho tráfico son miembros del Comité Ejecutivo, o tienen bastante cercanía con el dirigente que en muchos casos es el único con facultades para designar la plaza. Este monopolio, el de controlar el ingreso de nuevos trabajadores, es la base de su poder porque ahí radican lealtades, vasallaje, gratitudes y compromisos hacia el supuesto benefactor.

Quién vende las plazas, la mayor de las veces un allegado al "líder", exige total hermetismo al que la compra. No da recibos, ni ningún otro documento que lo comprometa. En estos casos, la palabra es ley, aunque muchas veces suele ser un timo. Quien necesita del trabajo jura, ante quien se le pida, guardar el secreto y arriesga el dinero que entrega, muchas de las veces fruto del ahorro y el sacrificio de varios años.

La transacción se hace de buena fe y regularmente es entre conocidos. Lo grave del caso es que este tipo de negocios, punibles moral y socialmente hablando, no se da únicamente en un sindicato cuya dueña ha dañado el avance democrático, no sólo de su sindicato, sino de una nación entera.

La venta de plazas, pedestre manufactura de codiciosos dirigentes, es una muestra más del alto grado de corrupción en que han caído las organizaciones sindicales, cuyos propietarios generales siguen resistiéndose a una fiscalización hacendaría y social escudándose en ese epifenómeno al que ellos llaman autonomía sindical y que sólo les ha sido útil para enriquecerse hasta el eructo.

Muchas organizaciones que se asumen, y presumen, vanguardistas en la lucha proletaria; es decir, se autodefinen como democráticas y progresistas, (las hay que aún se dicen revolucionarias) también acuden a esta execrable práctica de traficar con las necesidades de un aspirante a un empleo. El silencio de las víctimas hace casi imposible comprobar y demostrar el ilícito que, sin embargo, ahí esta.

En el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), surgido en 1915 gracias al tesón de sus precursores que enfrentaron incluso el paredón en tiempos de Venustiano Carranza por el delito de defender sus convicciones, los puestos de trabajo tienen varias cotizaciones, depende de quien la demanda. Si es hijo de un trabajador o jubilado de la misma organización cuesta sesenta mil pesos; pero si es algún recomendado que no sea familiar, el valor de la plaza asciende a ochenta mil pesos. Se "paga" la mitad para iniciar los trámites y el resto cuando ya esté colocado el solicitante, por supuesto de su primera quincena.

Todavía el año pasado, en el primer caso, la planta laboral era de 40 mil pesos y en el segundo de 60 mil; es decir, la inflación, conocida popularmente como la carestía de la vida, alcanzó a esta inefable mercancía convertida así en plazas de empleo. Estos datos nos fueron revelados por algunos trabajadores que obviamente pidieron el anonimato.

El cetemista Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), también registra este tipo de comercio cuestionable, aunque a su secretario general Víctor Fuentes del Villar, por herencia de su tío Leonardo Rodríguez Alcaine, eso y otras cosas de la organización poco o nada le importan.

Hace tiempo, al dueño del Sindicato (dizque) Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo Metro, Fernando Espino Arévalo igual se le acusaba de esa ilícita práctica. Un punto a su favor es que él no vende plazas, aunque sí las controla en su totalidad. En cambio algunos de sus títeres que integran su muy suyo Comité Ejecutivo y otros secretarios generales seccionales impuestos por él, obtienen píngües ingresos extras por la promoción escalafonaria.

Tal es el caso de Rafael López Alegría quien por decisión de Espino Arévalo fue "electo" dirigente de la seccional uno donde pedía a los trabajadores, "como cosa tuya", parte de su fondo de ahorro anual a cambio de promoverlos a una categoría más alta. La cantidad oscilaba entre los cinco y diez mil pesos.

Cuando Espino ya no pudo aguantar el peso de las denuncias, decidió quitar a su protegido del cargo al que había sido elegido por "la mayoría en forma democrática" en la seccional uno para designar a otro de sus amigos, Alfredo Martínez "El Niño", con más de 35 años de servicio sin que nadie votara por él.

Tiempo Extra

En algunas partes, sobre todo en las colonias populares, la Ciudad de México parece un paraje lunar; lleno de cráteres. En otros lugares como en el Circuito Interior el gobierno perredista se dedica afanosamente a hacer obras en beneficio de las clases pudientes (Avenida Juárez y Reforma son otros ejemplos). No remienda las calles donde vive el proletariado. ¿Para qué?

Los trabajos de mantenimiento en las avenidas turísticas son costosos y si se desea hasta supérfluos, ante la impostergable necesidad de construir el drenaje profundo oriente que impida una mega inundación en el Distrito Federal. Los pobres nada significan, más que votos, para una izquierda de bisutería como es sobradamente reconocido el Partido de la Revolución Democrática.

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