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2009
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Oaxaca, Tierra de Alegría PDF Imprimir E-Mail
sábado, 09 de febrero de 2008

Por Carlos Gustavo Pulido*

Primera de Tres Partes

argonmexico.com.-Vive la magia de Oaxaca, tesoro espiritual de México, tierra con cuerpo de montaña y corazón de mar, enclavada en el sureste de la República Mexicana, donde se establecieron culturas prehispánicas e increíble crisol entre en la cultura novohispana e indígena.

oax21002.jpgOaxaca o La Verde Antequera, capital del Estado, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, debe su fama a la belleza y armonía de su arquitectura, la riqueza de sus tradiciones culturales, la extensa variedad de su comida típica y la templada suavidad de su clima primaveral durante todo el año.

Su nombre se deriva de Huaxyácac, (la cima de los guajes, una especie de acacias; de huaxín, guajes, y yacatl, cima), nombre que aplicaron los aztecas a la cima en la que establecieron una fortaleza en 1486. Nada más al llegar a estas tierras, los españoles fundaron, junto al viejo fuerte, la nueva Villa de Antequera, pocos años después volvieron a la fortaleza azteca para levantar, en la misma cima de los guajes, la que en 1529 sería fundada, construida y habitada como Villa de Oaxaca.

Oaxaca, Ciudad de los Templos Verdes

La calle principal es peatonal; conecta el Zócalo con el templo de Santo Domingo. Es el escenario del Museo de Arte Contemporáneo, de muchas de las antiguas casas coloniales, diversas galerías, restaurantes y las más distinguidas tiendas de joyas y artesanías. Al final del Andador se levanta el excepcional templo de Santo Domingo, esplendor del barroco mexicano, con su altar mayor recubierto de oro en hoja, su impresionante decoración interior y las dependencias que alojan el Museo Regional del Estado.

El Zócalo, sigue siendo, además de una de las plazas más hermosas de México, el centro de la vida en Oaxaca. Las arcadas que sujetan el Palacio de Gobierno y los edificios anexos alojan restaurantes, terrazas, portales y cafeterías se prolonga, por la Catedral, hacia la Alameda, y, en sentido contrario se extienden, hacia otra pequeña plaza. La simetría original apenas se rompe.

Desde primera hora de la mañana ya hay gente platicando en las mesitas, a la sombra de los enormes laureles de la India. Los espacios libres han sido ocupados por multitud de pequeños puestos que ofrecen animales fantásticos de vivos colores alebrijes, semillas de amaranto, palanquetas de ajonjolí, aceros españoles, telas teñidas con caracol púrpura, cacao molido con maíz dulce, bocadillos de garbanzos en miel, atole de granillo, chapulines con guacamole o nieves de sabor a fruta.

Las conversaciones que se entablan se suelen acompañar, según el momento, con chocolate para sopear, café de olla (hervido con canela y azúcar de caña), mezcal con limón y sal de gusanito, tejate, jugos o excelente cerveza.

oax1002.jpgNo resulta raro que se asomen por la plaza yerberos, eloteros, sanadores, vendedores de chapulines, artesanos diversos o pulsadores. Los yerberos ofrecen albahaca, estrella de mar y nuez moscada; los sanadores mitigan el insomnio con floripondio y los pulsadores curan el susto y la pérdida del alma.

Según Elliot Weinberger, traductor al inglés de Octavio Paz, el Zócalo de Oaxaca es el lugar ideal para no hacer nada. Una impresión muy grata que pude apreciar son sus indígenas. Todavía recuerdo las palabras de uno de ellos cuando estaba comiendo en los portales, en la conversación me mencionó algo que para mi representa la filosofía indígena. Platicábamos un poco de la vida del indígena y de la llegada de los españoles y él me dijo algo así como: güero, cuando los españoles llegaron a América ellos traían la Biblia y nosotros teníamos la tierra, entonces sus ministros les dijeron a los indígenas cierren los ojos y recen, y cuando ellos abrieron los ojos los españoles tenían las tierras y ellos la Biblia, la verdad ese comentario me movió mucho ya que es la sabiduría del pueblo la que salio a relucir.

Otra particularidad de este pueblo son sus fiestas, donde por lo general vez sólo bailar a las mujeres, cosa que nunca entendí hasta que fui a una con guayabera blanca y pantalón negro, y me di cuenta que si el hombre quiere bailar tiene que pagar derecho de piso, son de las cosas curiosas de estas tierras.

La Verde Antequera posee cumbres de más de tres mil metros de altura (casi diez mil pies), cavernas que se encuentran entre las más profundas del mundo, playas vírgenes, selvas escondidas y valles luminosos que acogen poblaciones donde se funden las culturas de todos los pueblos que han pasado por su piel.

Los templos de Oaxaca son los más suntuosos del sur de México: dominicos con estilo churrigueresco y barroco. La ciudad cuenta en sus museos con muchos de los más valiosos tesoros regionales, entre los que destacan las joyas de la Tumba 7 de Monte Albán.

Goza, también, de la mejor representación de la pintura oaxaqueña, encumbrada internacionalmente por la obra de Rufino Tamayo, Rodolfo Morales y Francisco Toledo, y de una increíble mujer como fue María Izquierdo. Es importante conocerla además a través de sus mercados, exhibe y difunde una de las más ricas y variadas producciones artesanales de México, como el barro negro de San Bartolo Coyotepec y la loza vidriada de Atzompa.

continuará...

*Operador Turístico

 
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