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Por Agustín Moreno Palestina, Corresponsal
Argonmexico.com.- Este antiguo volcán que resguarda en su cumbre al centro ceremonial prehispánico de Xochitécatl, está enmarcado por los majestuosos volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, circundantes de los estados de México y Puebla, así como por La Malintzi, del estado de Tlaxcala. El asentamiento de importantes núcleos de población, en medio de fértiles y extensas planicies del valle poblano-tlaxcalteca, es irrigado permanentemente hasta nuestros días por los ríos Zahuapan y Atoyac.
Culturalmente guarda una estrecha relación con su vecino Cacaxtla, famoso por sus espléndidas pinturas murales en sus palacios de clara influencia maya.
Al iniciarse los trabajos de rescate arqueológico, sólo podían distinguirse tres montículos en la planicie artificial de la cima, pues los antiguos edificios se fueron cubriendo de maleza por el paso de los siglos.Alrededor de la plaza central, que ocupa la parte superior, se sitúan: al este, la Pirámide de las Flores; al sur, el Edificio de la Serpiente; al Oeste, el edificio circular La Espiral, y al centro el Basamento de los Volcanes. El sitio también comprende todo el cerro y se extiende por las vastas planicies donde sus pobladores dejaron vestigios, desde cimientos de unidades habitacionales e instrumentos líticos hasta ejemplos del refinado arte de alfarería. Visión Arqueológica Los elementos esculturales han llamado la atención de los especialistas. La llamada puerta del sol en la cima de la Pirámide de Las Flores, abre cada día el poder de la vida, el renacimiento de la luz y esta enigmática puerta de piedra es el símbolo del porvenir.No se trata de simples piedras labradas, fueron elaboradas con un fin, el de garantizar un nuevo amanecer cada día.Su elaboración a base de émbolos y perforaciones circulares embonan como un rompecabezas y recuerdan ala técnica con que fueron construidos los gigantes de Tula.La puerta del sol de Xochitécatl, es un ícono de piedra que tiene muchas interpretaciones, desde las simples como un adorno, hasta la hipótesis de que se trata de un observatorio astronómico.Permanece impasible, dominando la vista. Labrada por la mano del hombre, se encuentra en la cima, en comunión cercana con las deidades, su límite es tocar el cielo, al sol o a las estrellas. Las esculturas y monolitos del centro ceremonial de Xochitécatl, fueron amorosamente guardadas dentro de las tinas rituales.Quienes las dejaron pensaron en ese momento histórico del regreso, pero ese retorno nunca ocurrió, se fueron para siempre y nos legaron una parte importante de su paso y estancia por estas tierras.Figuras zoomorfas, otras muy cercanas a la realidad, nos transportan a esa época de esplendor donde tal vez reinaban las mujeres.Destaca una cara, un rostro elaborado en piedra de tezontle, su color rojo característico es diferente de las demás esculturas. Se trata de un rostro con rasgos olmecas, nariz ancha y labios gruesos.Este personaje evidencia una parálisis facial, posiblemente se trata de algún dignatario o sacerdote.A su lado en piedra de canto rodado o piedra de río, se ubica el rostro inexpresivo de un personaje cuyos ojos carecen de vida, es posible que se trate de un dignatario al que se inmortalizó en piedra.Un personaje con tocado de plumas es la pieza más antigua e interesante. Es una pieza contemporánea a la edificación de la Pirámide de Las Flores y muestra el rostro de un guerrero. En Busca de una Definición Una piedra de espuma volcánica que fue rescatada en la escalinata de la gran pirámide, al principio fue interpretada como la representación de un rostro olmeca; pero el arqueólogo John Carlson la estudió a fondo y nos dice que podría representar un glifo de Tépetl o montaña, hay un árbol o flor en su cima, este enigma no se puede descifrar hasta hallar el resto de la piedra labrada. También se ubica en el área de museo de sitio a un personaje con frente prominente y bastón de mando labrado en su cuerpo. A la fecha no se la asocia con ninguna cultura de la región.Una cabeza de serpiente con las fauces abiertas de las que emerge un personaje, recuerda el nacimiento de Quetazlcóatl, sin embargo también se ha interpretado como el surgimiento de un nuevo siglo.Una rana con cuerpo humano en posición fetal mira suplicante al cielo, tal vez clama por la lluvia y es una pieza asociada con el culto a Tláloc, al submundo y a la muerte.Una de las esculturas representa a un personaje con tocado de felino, por la forma de las orejas se identifica con el jaguar, deidad olmeca que en este caso acompaña al personaje, posiblemente un chamán o sacerdote. El grado de dificultad de la talla de piedra es alto, una muestra de ello es la escultura a la que los investigadores llaman “El Rollo”, su forma se asemeja a la de un papiro enrollado, pero también hay quien ve en esta pieza a una cama de piedra.En el interior del museo de sitio se guarda bajo cristal a otra escultura interesante, la cabeza le fue arrancada, pero conserva parte de su cuerpo con la cruz maya sobre su pecho.Su mano derecha masturba su virilidad, representa la otra parte de la reproducción, de la fertilización en contraparte de las figurillas femeninas que muestran estados avanzados de embarazo. Son sólo detalles de lo mucho que la zona arqueológica de Xochitécatl puede aportar al visitante. Basta subir a lo alto de la Pirámide de las Flores para constatar la grandiosidad del sitio, y de la cultura que edificó estas ruinas históricas que todos podemos admirar.
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