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El más Antiguo de América... PDF Imprimir E-Mail
viernes, 12 de octubre de 2007

Ex Convento de San Francisco en Tlaxcala

ex_convento_de_san_francisco_24.jpgPor Agustín Moreno Palestina

argonmexico.com.-Uno de los grandes monumentos de México y el más antiguo de América, es el convento Franciscano de la Asunción de la ciudad de Tlaxcala, es considerado como el primer establecimiento franciscano, fue fundado inicialmente en una sala de las casas de Maxiscatzin, señor de Ocotelulco, entre 1525 y 1527.

El monasterio ostenta una combinación de estilos propios de la época medieval en Europa: el mudéjar, el romano y el gótico llegan a la Nueva España y se inmortalizan en la imponente construcción del siglo XVI, edificada en un montículo al cual se arriba por un camino empedrado cubierto por la sombra de antiguos ahuehuetes.

Lucila Mata, especialista en arte colonial, dijo que el Ex-Convento de San Francisco es ejemplo de sincretismo cultural y religioso, es una de las construcciones más importantes en su género en el país, “desde las cuales los frailes franciscanos emprendieron la evangelización de los indígenas americanos”.

El Ex convento de San Francisco, es uno de los cuatro construidos en la Nueva España por los misioneros franciscanos que llegaron a territorio americano en 1524.

ex_convento_de_san_francisco_14.jpgEn esta iglesia se encuentra también la primera pila bautismal del Continente Americano, donde se convirtieron a la fe cristiana los cuatro caciques de Tlaxcala.

Asimismo, en ella se conserva el primer púlpito de la Nueva España y dos retablos barrocos estilo salomónico, uno en la nave principal y el otro en una capilla.

Esta construcción se distingue también la torre del atrio, construida en el siglo XVII, la cual está separada de la iglesia y es muestra de que en el siglo anterior sólo se construían las espadañas para sostener las campanas.

La construcción del Ex-Convento ocurrió después del triunfo militar de los españoles en tierra tlaxcalteca. "En una de las Cartas de Relación, Hernán Cortés pide al Rey Carlos V enviar más misioneros a la tierra conquistada para consumar la evangelización de los nativos.

En 1526 llegaron los dominicos, seguidos en 1533 por los agustinos, órdenes que fundaron la iglesia católica en lo que hoy es América. En 1572 llegaron los jesuitas, así como las monjas Carmelitas, Concepcionistas y Jerónimas.

Después se trasladó al barrio de Cuitlixco donde se edificó, entre 1527 y 1530 bajo la dirección de fray Martín de Valencia quien construyó una pequeña iglesia y un convento.

El edificio actual se comenzó a edificar entre 1535 y 1540, sobre una gran plataforma y terrazas artificiales en las faldas de un cerro bajo, al oriente y sur de la plaza mayor de la actual ciudad, un nuevo convento con la advocación de la Asunción de María. La parte más antigua del edificio corresponde a la capilla abierta, que ya estaba construida en 1539. Tiene planta hexagonal, con tres gruesos arcos conopiales, un cornisamento con canes y está cubierta con una bóveda con gruesos nervios.

El convento tiene una portería con arcos y columnas, ambulatorios y un claustro principal de proporciones modestas rodeado en sus dos niveles por corredores cubiertos por techos de vigas, con arcos y columnas de cantería.

En el atrio, que se ubica sobre un relleno artificial, conserva algunas capillas posas con relieves del siglo XVI y su acceso se hace a través de dos rampas.

Una con una arquería de elementos renacentistas, que soporta un estrecho paso que comunica el convento con la gran torre exenta de planta cuadrada, dos cuerpos y cupulín.

Su gran iglesia, considerada como "un perfecto espacio arquitectónico mudéjar", es posterior.

Construida entre 1553 y 1565, es de planta rectangular con testero plano, una sobria portada con un alfiz, adornado con el cordón franciscano, y una ventana flanqueada por columnillas de estirpe gótica.

Su única nave está dividida en dos tramos, por un arco triunfal de cantería labrada, muy sencillo, con medias muestras, capiteles y un arco apenas moldurado, sin ornamentación; el tramo más pequeño y estrecho corresponde al presbiterio y, otro más grande y ancho, a la nave.

Está cubierta por una techumbre de madera y tejas o alfarje de par y nudillo mudéjar, con seis tirantes y tramos decorados con lazos y estrellas, obra de los maestros carpinteros poblanos José y Juan de Mora, entre 1661 y 1662.

El magnífico retablo mayor tiene elementos tallados y pinturas, manieristas y barrocas de diversos momentos del siglo XVII, con esculturas del siglo XVI que proceden de los retablos anteriores.

ex_convento_de_san_francisco_29.jpgEstá constituido por tres cuerpos y remate, divididos en cinco entrecalles; la central, más ancha con nichos, está flanqueada por columnas cuyo fuste está cubierto con tallas geométricas y elementos vegetales formando rombos con flores al centro, y otras salomónicas.

Con fustes helicoidales, con tallas muy ricas, con estrías, guirnaldas y guías; en las entrecalles laterales más estrechas, hay nichos con las esculturas del siglo XVI y las exteriores, más anchas, pinturas, óleos sobre tela del siglo XVII, de diversa factura y calidad, colocadas sin un programa definido.

Arriba y al centro tiene una pintura atribuida por el conde de la Cortina al ficticio pintor Rodrigo de Cifuentes, supuestamente el primer pintor que llegó a la Nueva España.

Se intitula “El bautizo de los caciques de Tlaxcala”, y en ella aparecen el clérigo Juan Díaz, Hernán Cortés, y doña Marina, la Malinche.

Esta escena se pintó, con algunas diferencias, en otros cuadros. Uno, en la parroquia de San José de Tlaxcala, y otro en el pueblo de San Esteban Tizatlán, ambas del siglo XVIII, quizá inspiradas en esta pintura, al parecer, la más antigua.

Al lado izquierdo de la nave está la capilla de San Antonio de Padua, con dos tramos cubiertos con cúpulas sin tambor y un tramo muy corto sobre el presbiterio, con lunetos profundos.

Su magnífico retablo de la primera mitad del siglo XVIII dedicado a San Antonio, tiene dos cuerpos y remate, con tres entrecalles separadas por peculiares columnas salomónicas, con fuste helicoidal cubierto con roleos, y pinturas al óleo sobre tela que representan la vida de San Antonio.

ex_convento_de_san_francisco_16.jpgEnfrente, al lado derecho, está la espléndida capilla del Tercer Orden de San Francisco, con planta de cruz latina, cuatro tramos cubiertos con bóvedas de cañon y una cúpula sobre pechinas sin tambor, con un pequeño, pero excepcional, coro sobre la entrada, de planta semicircular cóncava. Tiene siete retablos de diversas épocas y calidades.

El mayor es de las primeras décadas del siglo XVIII, con dos cuerpos y remate semicircular, con entrecalles iguales separadas por columnas salomónicas pareadas de fuste helicoidal con guías talladas, donde hay nichos con esculturas que representan santos y santas terciarios.

 Verdaderamente excepcionales son las esculturas talladas y policromadas que ocupan los nichos centrales; una, de gran dramatismo, representa San Francisco en éxtasis y, otra de gran originalidad donde aparece como el "Atlas Seráfico".

En los brazos de crucero, al lado izquierdo, hay otro retablo del siglo XVII consagrado también a San Francisco, con pinturas de los santos terciarios e interesantes columnas salomónicas.

En el lado derecho otro, también del siglo XVII pero más tardío, con columnas salomónicas cubiertas con guías de vides, dedicado al Santo Ecce Homo. También en el crucero hay unos magníficos marcos, casi retablos, con cuatro pinturas; a la izquierda.

La Virgen de los Gozos y San José, con siete azucenas que brotan de sus corazones rodeados con flores y, al lado derecho, San José con el Niño y la Virgen María. Otras buenas pinturas en medallones y tableros cubren los muros, con escenas de la Vida de Jesús y la Pasión.

En la nave, al lado izquierdo, hay un deteriorado retablo con estípites, hoy dedicado a la Virgen de Fátima, que ha perdido sus esculturas originales y otro más pequeño de la primera mitad del siglo XVII, con pinturas y buenos tableros con tallas planas e interesantes elementos manieristas.

Al la derecha en la nave, con pinturas de La Pasión y columnas salomónicas, se encuentra otro retablo con dos cuerpos y un remate divididos en tres entrecalles, de la primera mitad del siglo XVII, pero modificado y repintado en el siglo XIX; le sigue uno más pequeño, también del siglo XVII, con pinturas de elementos manieristas de factura popular y algunos agregados barrocos.

Conserva esta capilla una gran pila monolítica circular, sin elementos decorativos, en donde según se dice fueron bautizaron a los "senadores" de Tlaxcala, y en el crucero un púlpito octagonal sin elementos ornamentales.

Labrado en piedra, con letreros pintados del siglo XVIII, donde se afirma que es el primer púlpito de la Nueva España y que ahí "tuvo principio el Santo Evangelio en este Nuevo Mundo".

Al lado derecho de la nave está la capilla de la Virgen de Guadalupe, dividida en dos tramos con bóvedas de cañón con lunetos, tiene un gran retablo barroco la primera mitad del siglo XVIII consagrado a la Virgen de Guadalupe, con dos cuerpos y remate.

Luce hermosas columnas salomónicas en el primer cuerpo con niños desnudos que trepan por las guías que se enrollan en el fuste helicoidal, con buenos lienzos con las Apariciones.

La reja torneada que la cierra es magnífica; tiene un remate tallado con un medallón al centro que representa a la Purísima Concepción, estofado y policromado, rodeado por guías vegetales donde, a manera frutos, cartelas circulares muestran, en relieve, alegorías de la letanía lauretana.

Junto, se abre otra capilla con dos tramos cubiertos por bóvedas de arista y un modestísimo retablo de mampostería, con algunos lienzos y un órgano tubular.

La nave tiene algunos interesantes retablos de madera tallada dorada y que constituyen un verdadero repertorio de diseños, principalmente manieristas.

ex_convento_de_san_francisco_25.jpgDos de ellos, iguales, datan de la primera mitad siglo XVII; de un cuerpo con columnas, el tercio inferior cubierto con relieves, un nicho central y en el remate una pintura, con dos figuras femeninas recostadas, una con una cruz y otra con una ancora, que representan la Fe y la Esperanza.

Uno de los retablos tiene una escultura de la Purísima Concepción, de vestir, y arriba un lienzo con el Sueño de San José y, el otro, la escultura estofada de San José y la pintura de los Desposorios.

Al lado derecho hacia el coro, otro retablo dorado, de un cuerpo, con elementos manieristas, columnas con el tercio inferior esculpido con niños y, arriba, con estrías está dedicado a Santa Teresa y San Francisco Xavier, y data de 1664.

Enfrente, al lado izquierdo de la nave hay otro retablo del siglo XVII, con columnas doradas de fuste liso y pinturas que representan a los siete arcángeles y en, su banco, relieves planos con las Ánimas entre las llamas del Purgatorio.

Bajo el coro, del lado izquierdo, hay un retablo pintado directamente en el muro al temple y al óleo, con un solo cuerpo donde está representado San Diego de Alcalá y, en el remate, dos escenas de su vida.

Junto, está el retablo de Nuestra Señora la Antigua, de un solo cuerpo dorado con esgrafiados negros, un cuadro central con la imagen titular y, a los lados, pilastras planas pareadas con fuste estriado, que soportan un entablamento.

También en el sotocoro, al lado derecho, hay otro retablo del siglo XVII, de un cuerpo, con tres entrecalles, banco sencillo con pinturas de los cuatro Doctores de la Iglesia, San Pedro y San Pablo y un Divino Rostro, cuatro columnas de fuste jaspeado sin tallas y nicho central, con una orla donde están figurados los símbolos de la letanía lauretana.

Aunque modificada en su estructura, durante el siglo XIX la sacristía, ha conservado una serie de importantes pinturas que están siendo restauradas, entre las que destacaban por su gran calidad, dos pequeños cuadros de Santo Domingo y San Francisco, atribuidos al taller de Zurbarán.

Así como una magnifica Visión de Santa Teresa, firmada por el pintor flamenco Diego de Borgraf, entre otras muchas valiosas pinturas de los siglos XVII y XVIII.

 
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