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¿Qué nos Espera? PDF Imprimir E-Mail
martes, 23 de septiembre de 2008

marcha con ninos.jpgPor  Francisco Velasco Zapata*

argonmexico.com / La última parte del siglo XX fue una era de descomposición, incertidumbre y crisis para vastas zonas del planeta en África, la exUnión Soviética y los antiguos países socialistas de Europa, fue una era de catástrofes.

A pesar de que poco antes del tránsito del decenio de 1980 a 1990 se podía apreciar una mejora en la calidad de vida de la ciudadanía mundial -respecto a inicios del Siglo XX-, al terminar el mismo, lo que predomina es la desigualdad, como producto de la enorme concentración de la riqueza en unas cuantas manos.

Pero también por la inconsciencia gubernamental y privada para trascender a la pobreza, la falta de empleo, la enorme cantidad de viviendas con piso de tierra, de la alienación gubernamental por medio de una educación pública (y hasta privada) de muy baja calidad y casi inexistentes valores morales; del protagonismo que han hecho las televisoras en este campo y la forma en que lo han aprovechado para teledirigir a la población; de una cada vez más insuperable ola de violencia pública, corrupción e impunidad que ponen en duda la legitimidad y el papel del Estado Mexicano para garantizar a los pobladores la seguridad de nuestras vidas y bienes materiales.

Y todo a pesar de que la mayor parte de la sociedad de nuestro país y de varias partes del planeta se pueden calificar -más o menos- mejor instruidas que la población de principios del siglo XX. Efectivamente, nuestra sociedad de hoy, incluyendo la de la década 1980-1990 es mucho más instruida. Incluso cabe el calificativo de alfabetizada.

Se podría decir que hay un cierto dominio de la escritura y de la lectura de la "mayoría" de los habitantes del país, con la excepción evidente de las comunidades rurales, donde esto no ha sido posible. Entonces nos preguntamos ¿Si hay mejor instrucción, porqué no ha sido posible que se acorte la brecha de la desigualdad social? ¿A qué se debe que ésta sea uno de los mayores problemas y retos del Estado Mexicano?

Una de las probables respuestas -con cierto consenso general- es que el problema mayor de nuestro país deriva de la necesidad de trascender a los oligopolios económicos, a la Partidocracia; los sindicatos charros, los medios de comunicación -que manipulan abiertamente y que con sospechosa impunidad influyen y, en algunos casos, de manera determinante en casi todas las áreas estratégicas de nuestro país.

Gobernar es educar, nos dice Carlos Fuentes (parafraseando a Locke).  Pero gobernar es también tomar riesgos y resolverlos. Gobernar es también educar para obtener un objetivo de beneficio colectivo: legitimar, entre la población gobernada, la sustancia de los cambios que son imperativos para conformar sociedades basadas en la justicia, la libertad y la prosperidad.

Por ello, debemos aprender a reconocer que la función del Estado en actividades prioritarias y estratégicas es algo de lo cual no podemos desentendernos sin tomar en cuenta que sólo el "Estado" orientado por la "justicia social" es capaz de resolver los problemas de la población más desfavorecida cuando la iniciativa privada no atiende esa problemática y ni le interesa.

No debemos dejar de lado que aún en las sociedades democráticas hay desigualdad que deriva, generalmente, en problemas de descontento y conflictos sociales que tienden a generalizarse. Por ello, el gran reto del Estado Mexicano está en actualizarse y dar forma a un Estado Democrático -trascendiendo a la Partidocracia- (formando un Estado sin enemigos).

Un Estado donde surja una sociedad civil activa; un Estado donde surja una auténtica y firme familia democrática; donde prevalezca una nueva economía mixta; donde prevalezca la igualdad como inclusión; un Estado donde el bienestar sea positivo y el gobierno deje de ser autoritario, patrimonialista y clientelar; un Estado inversor que acuda a donde se requiere de un esfuerzo colectivo y de beneficio social.

Mientras ello ocurre estaremos viviendo en los próximos años -no sabemos cuántos- perniciosas crisis económicas que de una manera más o menos frecuente serán sufridas por todos los integrantes de nuestra sociedad, sean ricos o pobres, cultos o iletrados; también estaremos afrontando las expresiones más agresivas de la inseguridad pública, la pobreza, los riesgos de inestabilidad social y política, la cada vez más frecuente e inminente limitación de nuestras libertades, etcétera.

Por supuesto, sin dejar de lado que el desempleo puede asumir el papel protagónico como la enfermedad más extendida, insidiosa y destructiva, pues, es bien sabido que éste se ha manifestado como el padecimiento social de la civilización occidental de nuestra época. Dicen que cuando a Estados Unidos le va mal a México le va peor, y ya le está yendo muy mal. Por eso es que nos preguntamos ¿Qué nos espera? ¿Cómo vamos a salir adelante de este escenario muy cercano y probable de más crisis, las crisis de nunca acabar? ¿Y usted, cómo la ve?

*Presidente de Parlamento Ciudadano A. C., Agradezco sus comentarios a: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

 
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