| Panorama Laboral |
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| lunes, 02 de junio de 2008 | |
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*Autonomía y Nepotismo
argonmexico.com.- La autonomía sindical, creada con años de intensas luchas que costó la vida a centenares de dirigentes y obreros a finales del siglo XIX, cuyo fin era impedir la intromisión patronal en la vida de las organizaciones gremiales y garantizar el derecho de los trabajadores a elegir libre y democráticamente a sus representantes, ha sido denigrada por éstos en la actualidad hasta convertirla en sinónimo de pillaje y abuso. Esa autonomía, que los dirigentes defienden enconadamente, no solo les ha sido útil a ellos para enriquecerse de manera por demás impune e ilegal -como lo demuestran las inmensas fortunas de la dueña del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE, Elba Esther Morales Gordillo o de Napoleón Gómez Urrutia del Sindicato Minero-, sino que también les ha servido para violentar los derechos políticos y ciudadanos de sus afiliados. En la gran mayoría de los sindicatos, la democracia es un artículo de bisutería, en el mejor de los casos porque en el peor de ellos simplemente esa palabra ni se menciona. Los secretarios generales que llegan al poder se eternizan en él como si se tratara de un matrimonio bien avenido y concluyen su unión hasta que la muerte los separa. Ahí están, como mal ejemplo, Fidel Velásquez Sánchez en la Confederación de Trabajadores de México, CTM, o Leonardo Rodríguez Alcaine en el millonario Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana, SUTERM. Los erróneamente llamados "líderes" -un líder tiene carisma, convence, atrae a las masas, convoca- , por si fuera poco, amparados bajo las sombras de la opacidad que les otorga la autonomía sindical, la cual pretenden sea similar o más respetada que un fuero constitucional, se adueñan de los sindicatos o federaciones para heredarlas a sus descendientes como si aquellas se trataran de vulgares propiedades materiales y no de agrupaciones sociales. Los ejemplos más emblemáticos de lo anterior se encuentran en la otrora poderosa CTM, en el Sindicato de Mineros y Metalúrgicos y en la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, FSTSE. El actual secretario general cetemista, Joaquín Gamboa Pascoe, abogado patronal en sus años mozos, heredó en 1975 de su suegro Jesús Yuren la dirigencia de la Federación de Trabajadores del Distrito Federal, principal enclave de los contratos de protección. Gamboa Pascoe es un hombre amante de las elegantes ropas, automóviles de super lujo, de la caza mayor en el continente africano y de los hoteles cinco estrellas como la Quinta en Cuernavaca, capital del bello estado de Morelos donde regularmente se pasa la mayor parte del tiempo liderando, dice, a los aproximadamente tres millones de obreros que integran la central. Su lejanía para con los trabajadores y su cercanía con el poder que los oprime, han provocado que la CTM, sus oficinas de Vallarta 8, se hayan convertido en espaciosos salones llenos de escritorios y algunas computadoras pero carentes de cualquier actividad sindical. Joaquín a nadie representa y nadie le guarda respeto, simplemente le temen algunos de sus allegados por el poder político que en última instancia puede aún simbolizar. La debilidad política y de nulo contrapeso en que ha caído la CTM es pública y notoria. En su época dorada llegó a tener trece senadores, dos o tres gobernadores y hasta 53 diputados federales, sin contar con un buen número de regidurías y presidencias municipales. Actualmente tiene seis diputaciones, dos senadurías, ninguna gubernatura y ya nadie toma en cuenta a sus dirigentes para alcaldías o regidurías. Y es que Joaquín Gamboa Pascoe es uno de los políticos mexicanos que menos calidad moral tiene para hablar de derechos políticos y democracia porque su actual cargo se lo debe a su paciente espera de que le tocara su turno y no a un proceso de selección libre y mayoritario, ya no entre las bases trabajadoras sino con los integrantes de su propio comité ejecutivo nacional. Además, a su paso por la Federación de Trabajadores del Distrito Federal, una de las más numerosas de la CTM, dio muestras de su ambición irrefrenable e hizo lo que nunca pretendió siquiera su antecesor y maestro, Fidel Velásquez Sánchez; abusar del poder para incrustar en sus esferas sindicales a sus familiares e incondicionales. En la FTDF, que en el 2005 cedió sin congreso alguno a su amigo y compadre Carlos Aceves del Olmo, actual senador priista, Gamboa impuso como directores de la sección 8 y 11 a sus hijos Joaquín y Armando de apellidos Gamboa Enriquez, respectivamente, quienes por más de una década han mantenido un férreo control sin haber realizado en ese lapso una sola asamblea que los ratificara en sus cargos. Gracias a las influencias paternas, ambos vástagos cuentan con una buena cantidad de contratos colectivos sin que los trabajadores a los que dicen representar los conozcan o siquiera sepan quienes son o donde despachan. Armando, el más joven, llegó incluso a ser diputado federal priista por la vía plurinominal, claro, porque si se hubiera sometido al escrutinio popular, o sea a una votación, seguramente nunca hubiera llegado a ese escaño. De su lado José Ramírez Gamero, actual secretario de Educación del Comité Ejecutivo Nacional de la CTM -la única cartera de esa central que recibe un elevado subsidio por parte de la Secretaría de Educación Pública-, es dirigente de la Federación de Trabajadores de Durango, puesto que le permitió llegar a la gubernatura de esa entidad y le heredó antes de morir su padre Antonio Ramírez . El Pajarito, como le dicen algunos de sus allegados es, al mismo tiempo, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria del Autotransporte Similares y Conexos de la República Mexicana. Cuesta trabajo creer que existan individuos con esa súper capacidad para poder ser dirigentes en un estado a la vez que ser propietarios de un sindicato tan convulsivo y a veces conflictivo como el del autotransporte. Eso sin contar con su entrega a la tarea de la educación y capacitación en una de las centrales más numerosas que hay en el país. ¿Será que por ese tipo de multichambistas dirigentes los trabajadores se encuentran en un proceso de precarización tan agudo como desesperanzador? En el cetemista Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana, SUTERM, la fortuna de la herencia recayó en el 2005 en Víctor Fuentes del Villar, sobrino de Leonardo Rodríguez Alcaine quien por más de 35 años manejo hasta su muerte como coto exclusivo a ese gremio. En pláticas de café, los dos principales oponentes de Víctor, aunque forman parte de su Comité Ejecutivo, Nereo Vargas y Vinicio Limón Rivera, secretarios de Trabajo y Organización, respectivamente, han revelado que Fuentes del Villar es hijo de una media hermana del ya fallecido Rodríguez Alcaine. Vinicio Limón Rivera es, a la sazón, secretario general de la cetemista Federación de Trabajadores del Estado de Morelos donde llegó gracias a la imposición de su padrino político, La Güera Rodríguez Alcaine. A pesar de ello ha insistido en que el único mérito de Victor Fuentes del Villar para estar al frente de uno de los sindicatos más importantes del país es el haber sido familiar de Leonardo. El caso más sonado de una malsana herencia sindical, aunque poco se haya hablado al respecto para centrarse más en la cuestión económica, es el de Napoleón Gómez Urrutía, dirigente por decisión unánime de su padre, Napoleón Gómez Sada, del Sindicato de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos de la República Mexicana que durante más de cuatro décadas fue propiedad exclusiva de su progenitor. Gómez Sada nunca fue minero. Era un simple empleado de almacén que por esos caprichos del destino llegó a la secretaria general de uno de los gremios peor pagados a pesar e que en cada jornada los trabajadores arriesgan lo más preciado que tienen; su vida. Tampoco Gómez Urrutia fue obrero de la excavación minera. Hizo estudios profesionales en una universidad extranjera gracias a la fortuna amasada por el papá mediante el sacrificio de otros. En el régimen de José López Portillo, Napito fue Director General de la Casa de Moneda con un sueldo superior a los 60 mil pesos mensuales. La burocracia también tiene sus príncipes herederos y como muestra ahí esta el botón del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, SNTSA, que por más de 30 años regenteó Joel Ayala Almeida, actual presidente vitalicio de la FSTSE. Su sobrino, Marco Antonio García Ayala es el actual secretario general de dicho enorme sindicato con más de 120 mil afiliados y, es, además, diputado asambleísta. Por todas estas sus razones, que más bien son sus intereses, es que los secretarios generales de los diferentes organismos sindicales, desde las más numerosas confederaciones hasta el más esmirriado de los sindicatos, defienden con tanta virulencia y terquedad la llamada autonomía sindical a pesar de que han sido ellos mismos quienes desde dentro, como si fueran letales bacterias, han acabado con el espíritu y la esencia de esa sana figura creada por luchadores sociales íntegros y honestos allá por el año de 1880. En los tiempos que corren de deslealtades partidistas y simulaciones políticas, la autonomía sindical ha sido convertida por los sátrapas dirigentes, claudicantes y entreguistas, en un sinónimo de impunidad sindical que sólo beneficia a ellos y sus consanguíneos. Tiempo Extra Joaquín Gamboa Pascoe, secretario general por escalafón y no por elección de la Confederación de Trabajadores de México ha manifestado su oposición a la reforma laboral propuesta por el gobierno federal bajo el argumento de que daña el interés de los trabajadores. ¿Y los contratos de protección que pululan en su central acaso no son contrarios a las necesidades obreras?... El Sindicato Único Nacional de Trabajadores de Telégrafos de México tiene un dirigente muy peculiar, Manuel Álvarez Arana. Este es capaz de liderar a su organización desde las paradisíacas costas de Cancún. El nació en Quintana Roo y tal vez sea por eso que desde allá despacha; no quiere estar lejos de su terruño... Curioso pero vergonzoso. En marzo José Ramírez Gamero, como dirigente de la Federación de Trabajadores de Durango y del Sindicato del Autotransporte estuvo de acuerdo en que el precio del pasaje público subiera en su entidad ¿Por qué si él es un egregio dirigente obrero y sabe que una alza de este tipo es perjudicial para la economía de los trabajadores? Pues porque tiene sus propios negocios en el autotransporte, dicen quienes lo conocen. |
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