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2009
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Día de Muertos PDF Imprimir E-Mail
martes, 28 de octubre de 2008

baile-muertos-a.jpgPor Carlos Gustavo Pulido / Fotos. Jacob Ortega.

*Obra Maestra del Arte Intangible de la Humanidad; UNESCO *"Espero Alegre la Salida, y Espero no Volver Jamás; Frida Kahlo

argonmexico.com / La muerte es el destino inexorable de toda vida humana y es natural que nos asuste y angustie su realidad, sobre todo cuando sentimos el peligro de morir, aproximarse a la muerte o cuando afecta a nuestros seres queridos.

Esto nos lleva a un camino desconocido en el cual, en el caso mexicano, más que una tristeza por llegar al término de la vida, muchas veces es la alegría de llegar a ese agradable lugar: el antiguo Mictlán (*), lugar a donde tendríamos nuestro descanso eterno.

En la cultura Náhuatl se consideraba que el destino del hombre era perecer. Este concepto se detecta en los escritos que sobre esa época se tienen, por ejemplo este poema del emperador y poeta de Texcoco. Netzahualcóyotl (1391-1472):

baile-muertos-quijote.jpgSomos mortales

todos habremos de irnos,

todos habremos de morir en la tierra...

Como una pintura,

todos iremos borrando.

Como una flor,

nos iremos secando

aquí sobre la tierra...

Meditadlo, señores águilas y tigres,

aunque fuerais de jade,

aunque fuerais de oro,

también allá iréis

al lugar de los descansos.

Tendremos que despertar,

nadie habrá de quedar.

En la historia antigua, el morir en una guerra más que un sacrificio era un motivo de orgullo, para poder trascender más fácil por esos caminos de la vida. Si nos enfocamos en la historia nos enfrentaremos muchas veces a puntos como son las guerras floridas, donde los diferentes grupos entraban en guerra con el fin de obtener los suficientes esclavos para poder sacrificarlos a sus dioses.

Muchas veces estos relatos son fuertes, pero debemos entender el contexto en que se dieron estos sacrificios, por eso cuando llegaron los españoles dijeron que eran grupos bárbaros, ya que ellos no entendían el fin místico de estas muertes, donde muchas veces la muerte en la cosmogonía, más que un sufrimiento era una alegría para poder entrar al mundo de los muertos.

baile-muertos.jpgUno de esos claros ejemplos eran los juegos de pelota, donde los que ganaban eran sacrificados y eso era motivo de orgullo, o muchas veces lo que se logra ver en algunos de los frescos que todavía se conservan donde la muerte era un festejo a la vida y la alegría y no un motivo de tristeza.

Los antiguos mexicanos enterraban a sus muertos envueltos en un "petate", les ponían comida para cuando sintieran hambre, ya que su viaje por el Chignahuapan (del náhuatl: nueva apan, en el río; o "sobre los nueve ríos"), parecido al purgatorio, era muy difícil de transitar porque encontrarían lugares fríos y calurosos.

Esta historia se puede trasladar a la actualidad, no hay que olvidar a Frida Kahlo con su pintura "El árbol de la vida", donde pinta a un hombre enterrado en un petate debajo de un árbol, dando a entender que la muerte es un paso transitorio hacia la vida de un nuevo árbol, en el que sobreviviría el espíritu de la persona. La continuidad de la creación es un sentido muy metafórico, pero sumamente interesante.

El 1 y 2 de noviembre, Día de todos los santos y de los difuntos, respectivamente, se han convertido en una mezcla de fe y costumbres, que anualmente atraen a miles de devotos, curiosos y turistas a nuestro país. Sabor, color y fe.

En la actualidad, el festejo tiene un sentido del sincretismo que se trató de dar entre las culturas prehispánicas y las españolas, tratando de fundir las dos al mismo tiempo; dando como resultado el festejo del día 1 de noviembre (Día de todos los santos) donde se festeja a las personas que tuvieron una vida ejemplar y a los niños, y el 2 de noviembre (De los fieles difuntos).

Estas festividades están rodeadas de un sentido muy folklórico, típico de México, en el cual más que llorar a los muertos se les festeja, ya sea con increíbles altares donde se les ponen las cosas que les gustaba y flores principalmente de cempasúchil (Flor típica de esta festividad), mesas bellamente adornadas con papel de muchos colores, frutas y si son niños los difuntos algunos de sus juguetes.

El día 2 de noviembre, el festejo más grande, muchas familias van a visitar a sus muertos a los cementerios, y les llevan comida que comparten con sus difuntos, en platos de barro cocido se colocan los alimentos, platillos propios de la región, bebidas embriagantes como son el tequila y el mezcal, vasos con agua, jugos de frutas, panes de muerto, adornados con azúcar roja que simula la sangre; galletas y dulces hechos con calabaza, sin olvidar el dolor llevando un mariachi que acompañe el sufrimiento.

Es increíble ver el trabajo que se hace en la infinidad de altares que se dan tanto en las casas, iglesias o en parques públicos y en los miles de cementerios que esos días están abiertos al publico, en los cuales encienden cirios, queman incienso en bracerillos de barro cocido, colocan imágenes cristianas: un crucifijo e imágenes de la Virgen de Guadalupe y retratos de sus seres fallecidos.

Algo sumamente interesante es que todavía en algunos lugares se conserva la idea de los altares de 7 niveles, que tiene que recorrer el difunto para poder descansar, y que se disponen de la siguiente manera:

--Primer escalón: se pone la foto del santo o virgen de la devoción.

--Segundo escalón: es para las ánimas del purgatorio.

--Tercero: se pone la sal para los niños del purgatorio.

--Cuarto: se coloca el "pan de muerto", que es adornado con azúcar roja que simula la sangre. Se recomienda que el pan sea hecho por los parientes del difunto, ya que es una consagración.

--Quinto: se pone la comida y la fruta que fueron los preferidos por el difunto.

--Sexto: se coloca la foto del difunto a quien se dedica el altar.

--Ultimo: se pone la cruz de un rosario hecho de tejocote y limas.

También es importante hacer notar que muchas zonas de México, tienen su manera particular de festejar a la muerte. Esta celebración conserva mucha de la influencia prehispánica del culto a los muertos. La encontramos aún en Coyoacán, Tláhuac, Xochimilco y Míxquic, lugares cercanos a la ciudad de México.

En el estado de Michoacán, las ceremonias más importantes son las de los purépechas del famoso lago de Pátzcuaro, especialmente en la isla de Janitzio, e igualmente importantes son las ceremonias que se hacen en poblados del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca; y en Cuetzalán, Puebla. Más que una celebración a la muerte, es un festejo a la vida.

Se aprecia que para los mexicanos, en su irreverencia, la muerte se vuelve jocosa e irónica, como se demuestra en nuestros juegos donde está presente con las calaveritas de azúcar que muchas veces tienen los nombres de las personas o recortes de papel picado, esqueletos coloridos, piñatas de esqueletos, títeres de esqueletos y cuando hacemos dibujos en caricaturas o historietas.

A nuestra amiga la muerte terminamos llamándola "calaca", "huesuda", "dentona", "flaca", "parca"; y al hecho de morir le damos definiciones como "petatearse", "estirar la pata", "pelarse"; y es aquí donde a la muerte le otorgamos un sentido de fiesta y alegría, ya que estamos en contacto con nuestra espiritualidad.

Algo que también hace único este festejo son las increíbles calaveritas, que son una serie de rima que se les hace a las personas vivas. Se hacen versos y refranes que nos permiten jugar en tono de burla.

Calaverita

Estamos todos reunidos

muy metidos en Internet

tratando de contestar preguntas

que una flaca ha de hacer

llega la calaca y dice

a todos me los llevaré

escribimos: no nos lleves mi flaquita

mira que te escribiré,

calaquita chula, hermosa,

mejor entra a la Internet

para pasar juntos el rato

y conocer más de tres.

 (*)Mictlán o Mitlán, en la mitología azteca era el nivel inferior de la tierra de los muertos, y se encontraba muy al norte. Los guerreros que morían en el campo de batalla y las mujeres que morían en el parto eran las únicas personas que no iban al Mictlán después de la muerte; así como los "muertos por agua" (ahogados, tocados por un rayo o de hidropesía) que iban al Tlalocan.

Tienen que hacer un duro viaje desde la Tierra al Mictlán, pero les ayuda el guardián del más allá: Xólotl. El Mictlán estaba formado de 9 lugares, 8 de estos tenían retos para los muertos y en el 9º -el más profundo- podían alcanzar el descanso eterno.

El rey del Mictlán era Mictlantecuhtli, y la reina era Mictecacíhuatl. Entre los demás dioses del Mictlán se encuentran: Acolmiztli, Chalmecacíhualt, Chalmecatl y Acolnahuácatl.

 
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